Revisión histórica del “Che” Guevara

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El mito sobre el Che Guevara

Por Mathias Kenai Teran Severiche

Hoy, después de 54 años de su muerte, muchas personas siguen recordando a Ernesto “Che” Guevara como un luchador por la justicia social. Para muchas celebridades, políticos y activistas (de izquierda por supuesto) el Che Guevara es una especie de buen samaritano que luchó contra la opresión y la tiranía, que se preocupaba por el prójimo, etc. Su estampa recorre el mundo en postales, camisetas, adornos, tatuajes y un sinfín de chucherías, las cuales son exhibidas como emblema representativo de valores magnánimos, cuando en verdad, dichos valores con los que se le identifica no refleja lo que él en vida encarnó: al Che se lo idolatra porque en el fondo no se lo conoce y ante esa ignorancia masificada, ofrezco aquí un artículo procurando resumir la sórdida y violenta vida de Ernesto «Che» Guevara.

Primero comencemos con una biografía resumida de Ernesto “Che” Guevara. El «Che» nació el 14 de junio de 1928 en Rosario, Argentina. Su padre, Ernesto Guevara Lynch, era descendiente de un virrey que gobernó en Nueva España (lo que ahora es México). Cabe recalcar que una fiel tradición originada en el siglo XIX hizo de la familia Guevara un linaje signado por un profuso sentimiento “antinorteamericano”. Su madre era Celia de la Serna y Llosa, una mujer culta, bonita, de vida social y llamativamente transgresora que era descendiente del general José de la Serna e Hinojosa, último virrey de Perú. Celia había quedado huérfana desde muy joven y a pesar de provenir de una familia de siete hermanos, heredó una importante fortuna. Celia era una ferviente católica y comulgaba diariamente, pero, a poco de conocer a Ernesto Guevara Lynch, se produjo el enamoramiento y el proyecto de incorporarse a la vida religiosa quedó en el olvido. Celia quedó embarazada (en pleno noviazgo). Para tratar de calmar el escándalo que este episodio generaría en la elegante Buenos Aires de 1927, se forzó al casamiento prematuro de los novios. Este episodio sería un aspecto de segundo rango en el siglo XXI, pero, casi un siglo atrás esto sería un motivo de vergüenza  o escándalo. Muchos sacerdotes y amigos de ambientes que Celia frecuentaba, bien reprobaron su conducta o directamente le dieron la espalda, esto le produjo a Celia un fuerte resentimiento contra la iglesia, virulenta animosidad anti-cristiana que fue transmitida al niño que yacía en su vientre, y luego al resto de la prole que no tardaría en llegar: Celia (1929), Roberto (1932), Ana María (1934)y Juan Martín  (1943).

Poco antes de que Ernesto (El Che) cumpliera dos años, en 1930, estando la familia residiendo en Buenos Aires,  Celia solía llevar a su hijo Ernesto al Club Náutico de San Isidro a orillas, del río de La Plata. «Una fría mañana del mes de mayo y además con mucho viento, mi mujer fue a bañarse al río con nuestro hijo Ernesto. Llegué al club a buscarlos para llevarlos a almorzar y encontré al pequeño en traje de baño, ya fuera del agua y tiritando. Celia no tenía experiencia y no advirtió que el cambio de tiempo era peligroso en esa época del año” lamentara su padre [1]. Este incidente pareció dejar en Ernesto una dramática secuela que lo acompañaría toda su vida: un asma garrafal que sin dudas marcara a fuego su personalidad. Por otro lado, su madre, sintiendo culpa por el asma de su hijo (contraído presuntamente por su descuido), lo sobreprotegía obsesivamente.

Su padre, en cambio, lo sometería a riesgos irresponsables y a los tratos más descabellados, con el objetivo de que el niño a base de voluntad “se fortaleciera”. Como estaba todo el día en cama por su asma él leía mucho, y se notaba, ya que cuando él escribía en sus diarios personales lo hacía con buena ortografía, en un tono irónico y burlón. Mientras más leía, más se iba interesando por la medicina y eso le acabó llevando a estudiar medicina en la Universidad de Buenos Aires. Pero, ¿el Che era un buen médico?, la respuesta es que no, ya que el mismo Raúl Castro (hermano de Fidel Castro) le confesó a Cristina Fernández de Kirchner en el año 2009 (por entonces presidenta de Argentina); “al Che, como guerrillero, no hay quien lo discuta. Pero, como médico, yo no me dejaba poner una vacuna con él” [2].

El Che abandonó la universidad sin llegar a terminar la carrera de medicina y comenzó la etapa de mochilero, en la cual recorrió toda Sudamérica y Centroamérica hasta llegar a México, donde conoció a Fidel Castro y comenzó su etapa como “guerrillero revolucionario”. Su objetivo era atentar contra sistemas capitalistas o democráticos para imponer el sistema comunista. Después de comandar muchas guerrillas, atentados terroristas y matar a mucha gente, el «Che» va a Bolivia a atentar contra el sistema democrático Boliviano con mercenarios cubanos, pero esta vez las cosas le salieron muy mal y terminó siendo ejecutado por la CIA y el gobierno Boliviano el 9 de octubre de 1967  a los 39 años de edad en La Higuera.

La cara desconocida del Che

¿Quién fue el Che en realidad? En realidad el Che es todo lo contrario a lo que la nueva izquierda lo asocia. El Che no era un buen hombre, no era alguien que se preocupaba por el prójimo, ni tampoco alguien tolerante. El Che era racista: el racismo de Che se hace evidente en estos comentarios en su diario de viaje en Venezuela: “Los negros, esos magníficos ejemplares de la raza africana que han mantenido su pureza racial gracias al poco apego que le tienen al baño, han visto invadidos sus reales por un nuevo ejemplar de esclavo: el portugués.  El desprecio y la pobreza los une en la lucha cotidiana, pero el diferente modo de encarar la vida los separa completamente.” Y continúa “[…]El negro indolente y soñador, se gasta sus pesitos en cualquier frivolidad o en pegar unos palos (emborracharse), el europeo tiene una tradición de trabajo y de ahorro…” [3]. En la película “Diarios de Motocicletas” omitieron esta observación del diario del Che en Venezuela.

También cuando vino a Bolivia en su diario personal dijo que los indígenas bolivianos eran “una masa informe de seres adormecidos, embrutecida con la coca y el alcohol” [4] esto es gracioso, ya que, el primer líder indigenista por excelencia, Evo Morales (quien propulso dicho movimiento por toda América Latina), reivindicó al Che Guevara, también homófobo: él decía “la revolución no necesita peluqueros” y “el trabajo os hará hombres” [5]. Cabe recalcar que el Che y Fidel hicieron el primer campo de concentración para homosexuales en la Península de Guanahacabibes y ahora vemos en las marchas gay, banderas y camisetas del Che y uno de sus atributos más llamativos era su gusto por matar: “Tengo que confesarte, papá, que en ese momento descubrí que realmente me gusta matar” dice en una carta dirigida a su padre o “Querida vieja: aquí en la selva vivo sediento de sangre” [6]

En conclusión: Las personas que reivindican al Che Guevara en el fondo no lo conocen.

Fuentes:

[1] Castañeda, Jorge G. La vida en rojo, una biografía del Che Guevara. Espasa, 1997; pág. 25

[2] [Articulo] “Raúl Castro nunca quiso que el Che lo atendiera”: diario La Nación, Buenos 
Aires, sección política, publicado en edición impresa, lunes 9 de febrero de 2009  

[3] Ernesto Che Guevara. Diarios de motocicleta: Notas de un viaje por América Latina. Prólogo de Aleida March. Introducción de Cintio Vitíer. Editorial Planeta, 2005: pág. 203. Acá puedes leer la versión digital: https://zoonpolitikonmx.files.wordpress.com/2013/10/guevara_ernesto_che_-_diarios_de_motocicleta.pdf

[4] Niess, Frank. Che Guevara (monografías). 2005; pág. 36 https://www.iberlibro.com/9788441415720/Guevara-Monografias-Frank-Niess-8441415722/plp

[5] Citado en: Gorbato, V. Montoneros de Menem. Soldados de Duhalde. Buenos Aires, Sudamericana, 1999: pág. 300

[6] O’Donnell, Pacho. Che: la vida por un mundo mejor. Editorial Sudamericana: 2da edición, 2005, pág. 101
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