¿Se le da la importancia necesaria a la música en Bolivia?

Autora: Luciana Zankiz

Miguelito es un niño con síndrome de Down. Tiene 10 años y recién aprendió a leer. En la escuela lo intentaron durante varios años y no consiguieron que aprenda las letras. Como le gusta la música sus padres lo inscribieron en clases de violín. De forma casi mágica, su profesora tocó la tecla indicada y usando los instrumentos, las notas y las melodías logró no sólo el interés del niño por la lectura, sino que el aprendizaje fue muy rápido.

Desde hace mucho se repite sobre la importancia de la música para el aprendizaje, pero la educación boliviana todavía no le da su debido lugar y tampoco se ponen en práctica las técnicas que se pueden usar para aprovechar de mejor manera sus beneficios.

Científicamente se ha comprobado que la música, sobre todo el aprender a tocar un instrumento requiere de ambos hemisferios cerebrales, pero especialmente el derecho, al que se asocia con todo lo artístico y lo no verbal.   

En los niños, un beneficio muy relevante es el desarrollo de la motricidad, la ritmica y expresión corporal. Ayuda a la concentración y ejercita la memoria. Además de reducir el estrés, calmar la ansiedad y ayudar a reducir el insomnio En el caso de Miguelito, es posible que la música haya ahuyentado el estrés que implica una clase de lectura y la música ayudó a tranquilizarlo y abrir su mente a cosas nuevas.

El trabajo melódico también ejercita la memorización de textos y ayuda a la correcta acentuación de las palabras, mientras que el la labor rítmica ayuda a la comprensión de las matemáticas. Cuando se combinan el trabajo melódico con los sonidos característicos de los instrumentos, mejora la concentración y facilita el aprendizaje de otros idiomas    

En Ecuador, los niños dependiendo de su edad reciben dos clases de 45 minutos de música por semana. Aprenden a reconocer los sonidos de los animales, a leer las notas musicales y a expresarse a través de la música y la pintura.